La familia Fariña ha sido siempre consciente del papel fundamental que el viñedo juega en la elaboración de vinos de calidad. Por ello, a lo largo de todo el año, el cuidado de las viñas se convierte en un trabajo diario, de especial trascendencia.

En la actualidad se cultivan cerca de 300 hectáreas de viñedo propio y se compra uva a viticultores de la zona, estrictamente seleccionados y asesorados, para que se cumplan las directrices marcadas, en todas las fases del ciclo vegetativo hasta la entrada de la uva en la bodega.

Los viñedos de Fariña se encuentran ubicados en distintas zonas, con suelos y microclimas diferentes. Ello permite una mejor orientación de las producciones hacia la elaboración de los distintos tipos de vino.

En los últimos años Fariña ha llevado a cabo un intenso programa de investigación en relación con la plantación y explotación de la viña. Las conclusiones de este programa le llevaron  a plantar en espaldera la mayor parte del viñedo. En esta disposición y siguiendo el sistema de doble guyot se ha conseguido el control del número de racimos por cepa y aumentar la superficie foliar expuesta al sol, mejorando así la eficacia del proceso de fotosíntesis. El sistema implantado permite también un crecimiento limitado de las uvas, lo que favorece la concentración de sus componentes y en definitiva de su calidad.